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Posted by on Ene 7, 2016 in Actualidad, Opinión, Segovia

Ni odio ni persecución (por Luis Peñalosa)

Ni odio ni persecución (por Luis Peñalosa)

No, Fernández, no. Eso lo dejamos para la gente retrógrada, añorantes apologistas del franquismo y de su cruel nacional- catolicismo.

Pero puesto que, como demuestra con su artículo del día 21 de diciembre, no parece comprender nada de lo que tiene relación con Izquierda Unida, tal vez cegado por su ultra conservadurismo, ese sí visceral, voy a aclararle, una vez más, que nosotros no tenemos absolutamente nada en contra de la iglesia católica ni de cualquier otra confesión religiosa, aunque, al menos en mi caso, no participemos en ninguna.

Precisamente porque sí somos demócratas, respetamos todas las ideas, incluidas las religiosas, y defendemos la libertad para practicarlas. Por eso mismo defendemos que ninguna se imponga por la fuerza a los que no las comparten, como durante siglos hizo la iglesia católica (muy especialmente durante la dictadura franquista que tan desvergonzadamente defiende Manuel Fernández) y como actualmente pretenden sus homólogos radicales del Islam.

Es totalmente falso que Izquierda Unida haya pedido que se supriman los actos religiosos en el cementerio municipal, lo cual, Fernández, le convierte sencillamente en un mentiroso. Lo que sí ha conseguido Izquierda Unida es que el inmueble donde tradicionalmente se vienen celebrando los rituales religiosos católicos se pueda utilizar también para despedir dignamente a cualquier persona que lo desee, sin necesidad de profesar la religión católica ni ninguna otra. Ya pasaron los tiempos en que la “iglesia” decidía, por criterios dogmáticos, si una persona podía o no enterrarse en “el camposanto”, aunque fuera propiedad del Ayuntamiento y por tanto de sus vecinos. ¿Ya lo ha olvidado?

En cuanto a las ayudas para el pago de quien oficia los responsos católicos, lo único que pedimos es que se dé a estos el mismo trato que al resto de los ciudadanos, como manda nuestra Constitución. Lo correcto es que la iglesia católica proporcione gratuitamente los servicios que sus fieles le soliciten.

Supongamos, para que lo entienda mejor, que yo dejo dispuesto que el día que me entierren se me despida en el cementerio municipal con un grupo musical, “para consuelo de mis deudos”. ¿Debería pedir al Ayuntamiento que subvencione la actuación de los músicos? Lo que si sería importante es que el Ayuntamiento se hiciera cargo de los gastos básicos del entierro o la cremación de personas sin medios económicos.

Para finalizar, le diré que nosotros valoramos muy positivamente las actividades solidarias de las personas que, a través de organizaciones sin ánimo de lucro, entre las que está Cáritas, pero también otras muchas no confesionales, tratan de paliar las carencias de un Estado injusto que no es capaz de garantizar a sus ciudadanos los mínimos asistenciales para disfrutar de una vida digna del nivel económico en que se encuentra nuestro país.

Y le diré también que me repugna su planteamiento, en la línea de Esperanza Aguirre, esa gran “descubridora de talentos” para la corrupción, de que hay que ocuparse de los indigentes (“pobreza incómoda” lo llama) en nuestras calles, por motivos turísticos y estéticos. Lo que me quedaba por oír.

Luis Peñalosa Izuzquiza, militante de Izquierda Unida