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Editado por en Nov 6, 2017 en Actualidad, Opinión, Provincia, Segovia

Turismofobia en Segovia (por Ángel Galindo)

Turismofobia en Segovia (por Ángel Galindo)

Este verano hemos conocido un nuevo término: “Turismofobia“. Una palabra que se está utilizando constantemente para rechazar y demonizar cualquier cuestionamiento o crítica contra el actual modelo de turismo. En muchos sitios del país se ha generado progresivamente una burbuja turística que ha sustituido a la inmobiliaria. Esta burbuja crece cada día más debido a un turismo de masas que se traduce en especulación urbanística, subidas exageradas de los precios, precariedad laboral (temporalidad y bajos salarios), concentración de trabajo no declarado (la hostelería registra el 34,38%)y, en muchas ocasiones, la expulsión de la población local de la ciudad por la cada vez peor calidad de vida a causa de esta actividad. Cuestionar todo esto no es tener fobia al turismo, como sostienen aquellas personas que han encontrado en la “turismofobia” su palabra clave para no abrir un debate sereno y serio. Parece que algunos temen que un modelo sostenible pueda poner freno a su deseo insaciable de acumular beneficios.

En Segovia, de momento, no hemos llegado a niveles exagerados, pero en ocasiones sí se percibe esta tendencia, por lo que no debemos bajar la guardia. El casco histórico está plagado de apartamentos de alquiler que en su gran mayoría son alegales. Habría que abordar esta situación que está favoreciendo la especulación, como ya ha se hecho en Barcelona, donde la plataforma Airbnb ha tenido que cerrar 1000 establecimientos ilegales. También hemos sido testigos de cómo pequeños comercios y bares de toda la vida ahora son franquicias que puedes encontrar en cualquier ciudad. Cabe mencionar otras circunstancias como la proliferación de despedidas de soltero, las cuales muchas localidades han empezado a restringir. Por otra parte, las terrazas en muchas ocasiones no respetan los espacios asignados, e incluso se dan licencias en zonas poco apropiadas (cercanas a miradores, lugares emblemáticos, viviendas con bajo…)

En este debate debemos tener en cuenta que el desarrollo económico debe venir acompañado de un empleo de calidad que repercuta en un verdadero beneficio social, y que permita que no se enriquezcan los de siempre. Normalmente, los beneficios y bondades del turismo se calculan por la cantidad, y no en términos de calidad. Se celebra cada aumento del número de turistas que llegan a las ciudades, pero poco se habla de la calidad de ese turismo y de las posibles consecuencias negativas para las mismas. A la hora de analizar los datos hay que tener siempre presente que un número alto de visitantes no tiene por qué implicar siempre un mayor beneficio, y esto también es aplicable a Segovia. Cabe remarcar que es nuestro rico patrimonio histórico, cultural y natural lo que atrae a miles de visitantes al año. Esto es positivo, pero un turismo descontrolado podría acabar degradando el patrimonio de la ciudad, lo que afectaría al sector. No hay que olvidar que el patrimonio nos pertenece y lo disfrutamos todos los segovianos, por lo que debemos cuidarlo por encima de intereses privados que puedan perjudicarlo.

Si hablamos de lo que llaman “turismofobia”, de momento en Segovia no se percibe, aunque sí hay quejas por los factores mencionados anteriormente y cierta preocupación por la tendencia creciente. Al igual que ocurre en gran parte del país, este sector prácticamente monopoliza el desarrollo económico de la ciudad, lo que puede ser un problema a largo plazo debido a la falta de alternativas. El turismo debe ser un sector de futuro, y no solo de presente. La gente que viene de fuera ha de visitar sitios auténticos, con vida real, y no parques temáticos de los que se marchen los residentes por no poder compaginar su vida diaria con la actividad turística. Si queremos preservar el turismo de nuestra ciudad y que siga siendo una fuente de riqueza y de actividad económica, hay que regularlo para que no se generen desequilibrios que dificulten la convivencia entre los visitantes, los vecinos y los sectores que viven de ello. Es decir, hacer que sea sostenible en el tiempo.

Ángel Galindo, portavoz de IU en el Ayuntamiento de Segovia

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